Andar sobre el alambre….

Andar sobre el alambre....

Esa es la sensación que tuve: ser un funambulísta en pleno Himalaya..
Era la primera vez que me movia por aquellas alturas, rodeando los picos de los Anapurnas, en tres semanas de duras marchas en las que se alcanzan y superan los 5.000 mts de altura.
Pero si a esos niveles la escasez de oxigeno y la fatiga son tus peores enemigos, antes de alcanzarlas, ascendiendo desde Pokara hacía Marpha, te enfrentas a la garganta del Kali Gandaki, uno de los desfiladeros más altos e impresionantes que jamás vi.
Y allí, cada vez que quieres cruzar de un lado a otro, te deben enfrentar a unas pasarelas hechas con cable de acero y tablas deshechas…¿qué pasa?
Puedo hablar de vertigo, angustia, terror y muchas ganas de dar la vuelta y regresar a casa. Pero el ser humano se acostumbra a todo y, al final, acabas como si nada.
Bueno, salvo cuando en medio de la oscilante pasarela, te cruzas con un rebaño de mulas cargadas que, impasibles, te empujan hacia el abismo.
Ahí cambia mucho la cosa….

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